martes, 9 de agosto de 2011

¿Quién es? (no contestes, ya sé que sos vos)

¡Fermín querido! Qué bueno recibir noticias tuyas. Qué fantástico que estés por Buenos Aires. ¿Ya la querés más o seguís teniendo esos raptos de odio a la gran urbe?
Con respecto al disparador de tu carta, voy a repetirte eso que creo que te mencioné y que sigue vigente: ¡qué feas que son las ferreterías, por dios!
Yo sé que quizás no entiendas mi aversión a esos lugares tan útiles, pero ya que nos reencontramos, te lo voy a explicar. Por empezar, no entiendo qué tiene de lindo tanto olor a canilla junto. Porque las ferreterías siempre estuvieron, están y estarán llenas de olor a canilla. Y no me lo niegues, el olor a canilla metálica es más bien olor a sangre. Y ahí llegamos al tema principal: el olor a sangre es ideal para ¿quienes? sí, seguro adivinaste, vampiros (por favor no te rías, F.).
Acá, entonces, la cuestión principal: desde chica (y hasta ahora, ¿por qué no?) las ferreterías me dieron miedo, muchísimo miedo. Estoy segura de que funcionan como lugar de reunión vampiresca. De otro modo, no le veo el justificativo a bancarse ese olor por tantas horas. Y más ahora, que tenés esos bichitos que te escupen desodorante y que son de lo más paquetes al estilo gordita-de-recoleta.
Sí, es obvio, es claro, el mismísimo ferretero debe ser uno de ellos y seguro que a las 8, cuando anochece, recibe a todos sus amigos. ¿No viste que las ferreterías son siempre muy oscuras, incluso de día? ¡Ahí tenés! A los vampiros nunca les gustó la luz. Es más, creo que se prenden fuego o algo así.
Si seguiste leyendo hasta acá y no te espantaste por mis conjeturas, primero me alegro y segundo te repito: ¡qué bueno es leerte! Y qué bueno que justo reaparezcas cuando pensaba en comprarme una planta, cuestión en la cual te recuerdo experto. Pensé en llamarla "cachivache". ¿Qué opinás?
No te aburras de tanto palabrerío, siempre supimos que soy bastante más charlatana que vos.
Saludos,
Ramona.
P.S.: Si querés pasear, la próxima andá a una fábrica de piletas. Son lugares excepcionales y podés ver miles de piletas vacías. ¿Genial o qué?

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